Un templo al cuidado del alma y el corazón

La Encarnación de Marbella se convierte en la primera parroquia de la provincia en instalar un desfibrilador

Las enfermedades relacionadas con el corazón son responsables de tres de cada 10 fallecimientos en España, según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mario Seoane, profesional sanitario, especialista en emergencias y cuidados críticos, advierte de que una intervención inmediata ante un caso de parada cardíaca marca la diferencia para el enfermo entre vivir o morir. El aviso ha calado en la mente del arcipreste de Marbella y Estepona, responsable de la Iglesia Mayor de esta ciudad: Nuestra Señora de la Encarnación, donde se acaba de instalar un desfibrilador, el primero en una parroquia de la provincia de Málaga.

«La idea de poner un desfibrilador surge de la cabeza de este cura, que siempre está pensando. La iglesia tiene un gran trasiego, acoge celebraciones multitudinarias con 800 personas y, a veces, hemos tenido desmayos o bajadas de tensión. Sé que en grandes sitios se están colocando desfibriladores de modo preventivo y creí que también sería algo ideal para este tipo de templo, que está además en una zona muy turística del casco histórico», cuenta López Solórzano sobre las motivaciones que le han empujado a adquirir el aparato. Tras consultar con el Obispado, donde ya existe un desfibrilador, el párroco de Marbella se puso en manos de Procardio, empresa especializada en la formación de personas en materia sanitaria y suministradora de la máquina.

El desfibrilador, que ya ocupa un lugar discreto en la sacristía, vigilado por las cámaras para evitar que lo roben, ha sido dado de alta en el registro obligatorio de la Junta de Andalucía, pero su manejo sólo está permitido a personas con la debida formación. Por eso, tanto el sacerdote como su ayudante en las misas, un auxiliar de clínica del Hospital Costa del Sol, están en ‘capilla’ para recibir un curso que les habilitará para su uso. En concreto, se trata de un plan de formación de ocho horas sobre soporte vital básico y desfibrilación semiautomática, que puede recibir cualquier ciudadano, con independencia del nivel de estudios o profesión, y donde, entre otras cosas, el cura y su pupilo aprenderán a identificar una parada cardíaca.

«Con este curso lo que intentamos es romper las barreras que nos encontramos actualmente del ‘No toques’, que es un error desde nuestro punto de vista. Desde siempre se ha oído eso de no toques, que venga un médico, y con esa actitud pasiva lo que hacemos es perder minutos y minutos. Vamos a enseñarles por qué es tan importante que se actúe inmediatamente con nuestras propias manos hasta la llegada de un equipo sanitario», explica Seoane, especialista en emergencias y gerente de Procardio.

Su socio, Julio Sancho, ahonda en la importancia de actuar desde el primer minuto ante una parada cardíaca. «El cerebro aguanta al cien por cien sin recibir nada de oxígeno entre cuatro y ocho minutos. Cuanto antes se inicien las maniobras adecuadas más posibilidades de recuperación total tendrá ese paciente. Después de ocho o diez minutos sin que nadie auxilie a esa persona y sin oxígeno, el cerebro empieza a morir, y a partir de 15 ó 16 minutos casi no hay cerebro si nadie ha hecho una primera atención. Si desde el principio alguien empieza a dar masaje o pone el desfibrilador y da insuflaciones de oxígeno, dará tiempo a que llegue el equipo sanitario», añade Sancho.

Técnica y rezos

López-Solórzano, atento a las explicaciones de este sanitario, replica que, además, él intercalará sus rezos: «Ave Marías y Padres Nuestros», recalca. «Será muy importante lo que ellos me enseñen, pero yo me confiaré y pediré primero al Señor que nunca suceda nada, pero si sucede no me asusta porque estaré preparado. Pienso que cualquier persona debe tener estas nociones, y un sacerdote desde luego también porque es importante cuidar el alma pero también el cuerpo», dice el arcipreste de Marbella y Estepona.

El decreto 22/2012 de la Junta de Andalucía, modificado en 2013, prescribe la instalación de desfibriladores en determinados espacios públicos y lugares de especial afluencia, aunque la parroquia de Marbella no está obligada por ley a tener este tipo de aparato. No obstante, este sacerdote afirma que ha visto mucho dolor como capellán que ha sido durante ocho años del Hospital Costa del Sol, y que en la iglesia que dirige también ha sido testigo de escenas traumáticas. Recuerda el fallecimiento del vicario parroquial, que se desplomó cuando estaba leyendo el Evangelio y falleció en el hospital. Añade que entonces no supo si hubo parada o no, por lo que le da mucho valor a los conocimientos que recibirá y a la instalación del desfibrilador a pocos metros de su despacho. «Igual que la iglesia nunca ha ardido y tenemos extintores para prevenir el fuego, con la instalación de este aparato pasa lo mismo, es mejor estar preparado que lamentar la perdida de una vida humana», subraya el cura.

Afluencia

El sacerdote resopla cuando se le pregunta el número de visitas anuales que recibe el templo. «No lo sé», señala de forma franca. Pero como dato indicativo afirma que mensualmente se consumen 20.000 formas para las misas. Cifra que da idea del volumen de personas que pisa la parroquia, teniendo en cuenta que ni todos los feligreses comulgan ni desde luego tampoco aquellos que lo hacen con afán turístico. Hay que tener en cuenta, además, el amplio horario en el que la iglesia tiene sus puertas abiertas, desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche en invierno y hasta la una y media de la madrugada en verano. La cantidad de celebraciones es asimismo otro factor a considerar. Sólo el año pasado se hicieron 130 bodas, cerca de 300 bautizos y más de un centenar de entierros. «Todo eso mueve gente a veces muy tocada afectivamente de emociones; un padre que ve casarse a su hija se emociona y un hijo que entierra a su padre se emociona. Creo que la parroquia es un lugar de emociones y entiendo que es bueno prevenir con la instalación de esta máquina», insiste el sacerdote.

El desfibrilador semiautomático que se ha instalado en La Encarnación de Marbella ha tenido un coste de 1.600 euros, dinero que ha salido del presupuesto ordinario del templo. Hay que tener en cuenta que esta iglesia recibe importantes donativos. De hecho, cerró 2016 superando los 400.000 euros de ingresos brutos: tres partes del montante se destinan a proyectos de la Diócesis tanto en la provincia como fuera de ella, pero aún así la parroquia podrá manejar 100.000 euros para su mantenimiento este año y poder dotarla de mejoras como el desfibrilador.

Tras el plan de formación, el siguiente paso que quiere dar el cura de Marbella es solicitar a la Junta el certificado de zona cardioasegurada, un documento que se pide de forma voluntaria ante la Administración autonómica para que la Empresa Pública de Emergencias 061 conozca que la iglesia está dotada de un desfibrilador y puedan salvarse vidas también en las inmediaciones, fuera de suelo sagrado.

«Me confiaré y pediré al Señor que nunca suceda nada, pero si sucede no me asusta porque estaré preparado»

«Desde siempre se ha oído eso de no toques, que venga un médico, y con esa actitud pasiva lo que hacemos es perder minutos y minutos»

«Cuanto antes se inicien las maniobras adecuadas ante una parada cardíaca más posibilidades de recuperación total tendrá ese paciente»

Fuente: Diario Sur

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